En palabras breves, los principios de responsabilidad social empresarial (RSE) han generado en las corporaciones una mayor conciencia sobre el impacto de sus operaciones en comunidades, recursos y medio ambiente. La RSE ha logrado también motivar el desarrollo de planes y acciones concretas para minimizar o mitigar los impactos negativos y aumentar los impactos positivos. Sin embargo, la tendencia no se detiene allí. Nuevos modelos de negocios están emergiendo y desafiando los paradigmas actuales sobre los costos a la sociedad y medio ambiente que conlleva el “hacer negocios”. La invitación es a aprovechar las enormes sinergias que aparecen cuando se piensa en “los negocios” como ecosistemas.
Un ecosistema se considera saludable si los diferentes organismos y los componentes del habitat físico (agua, aire, tierra, luz solar…) en los cuales éstos interactúan mantienen un estado dinámico de equilibrio que permite su desarrollo y crecimiento. Experiencias emergentes dan evidencia de que el desarrollo de actividades de negocio como ecosistemas permeables puede generar valor de órdenes de magnitud muy superiores en horizontes de tiempo prolongados en comparación con los enfoques más cerrados (incluso clusters). Las olas emergentes de emprendedores y empresarios que comparten esta mirada se están refiriendo a esta forma de concebir los negocios como “Capitalismo Consciente”.
Un breve ejemplo es la operación de una fábrica, cuyos altos requerimientos de energía eléctrica son abastecidos mediante generación termoeléctrica, la cual emite carbono a la atmósfera. En el paradigma antiguo, estas emisiones son consideradas un impacto negativo que debe ser mitigado, lo cual implica un cierto nivel de costo. Sin embargo, si esta situación se mira como un ecosistema, estas emisiones se convierten en una oportunidad de negocio. Una posibilidad es abastecer una planta productora de altos volúmenes de biomasa a partir de algas, dado que el desarrollo de las algas requiere de consumos muy elevados de emisiones de carbono como input primario. El impacto negativo se convierte en ganancia. Un ejemplo simplificado de que a un negocio le puede ir bien haciendo bien al medio ambiente.
El Capitalismo Consciente requiere por supuesto de un pensamiento más complejo, sin embargo, la complejidad nunca ha detenido la evolución humana, de hecho, parece motivarla.







